Por eso yo siempre preferí perderlo todo.
A tener que deberle algo a alguien, siempre, de algún modo.
Ojo que por ser así muchas veces, me di contra el suelo.
Pero estoy contento porque hoy estoy de nuevo, parado de nuevo aquí.
Sólo doy gracias por haberte conocido, aquella tarde cerca de General Paz.
Y ojalá que a mi no me toque el olvido, yo quiero seguir. Yo quiero seguir
sabiendo que cuando no había nadie, vos estabas hablándome.
Es esas madrugadas, solo, transpirando
vos, abrías la ventana, que mira a esa nada.
Y era tu voz la que me hablaba...
domingo, 14 de junio de 2009
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